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Andrew Quick

Productor de ganado de carne

«En pruebas, se ensiló el cultivo planta entera sin inoculante o con MAGNIVA Platinum. Durante todo el período, el inoculante MAGNIVA mantuvo el ensilaje mucho más fresco, lo que significa que habrá mayor energía disponible para alimentar.»

Nombre: Bury Barton Farm

Lugar:  Lapford, UK

Tamaño: 100 vacas lactantes, principalmente Limousin

Inoculante: MAGNIVA Platinum

La producción y el uso de un ensilaje de alta calidad es fundamental para el éxito de un establecimiento de cría en Mid-Devon. Andrew Quick y su hijo Edward cultivan 162 hectáreas en Bury Barton Farm, Lapford, hogar de 100 vacas lactantes, principalmente Limousin, divididas en 2 grupos de parto de primavera y otoño, y 500 ovejas. Aunque principalmente cultivan pasto, también cultivan 24 hectáreas de cebada de primavera para ensilado entero, 12 hectáreas de maíz forrajero y entre 28 y 32 hectáreas de cereales. Finalizan todos sus terneros lactantes, que se destetan a los 8 meses, y cuya finalización tendrá lugar entre los 16 y 18 meses. Además, compran novillos principalmente British Blue y Limousin, así como algunas vaquillonas de aproximadamente cinco meses de edad. En total, finalizan cerca de 250 cabezas de ganado al año. Los animales cruzados en casa y los novillos comprados tienen como objetivo una canal de 370 kg, mientras que las vaquillonas adquiridas llegan a un peso de la canal de 330 kg. La calidad del ensilaje es el alma del sistema. Los Quick elaboran ensilaje fermentado de cereales enteros, maíz y pasto, el cual conforma la base de las raciones de engorde y finalización, que por lo general constituyen un tercio de cada forraje. El primer corte de pasto se hace a finales de mayo y el segundo a mediados de junio. El segundo corte se utiliza para las vacas lactantes y se permite que tenga más tallo. “El ensilaje es una gran inversión para nosotros, por lo que nos enfocamos en hacerlo de la mejor calidad posible y al mismo tiempo reducir el desperdicio”, comenta Andrew. “Al dar el forraje de mayor calidad, disminuimos nuestros costos generales. El desperdicio del ensilaje solo hace subir los costos, porque todo lo invertido en realizarlo se relaciona con el alimento que se coloca en los silos de trincheras, no con el que extraemos. Es por eso por lo que hacemos todo lo que podemos para desperdiciar lo menos posible”. Andrew tiene como objetivo hacer que todos los forrajes estén por arriba del 30% de materia seca. El ganado en engorde se alimenta con 17 a 18 kg de ensilaje mezclado al día, mientras que el de finalización recibe 20 kg/día. A ambos grupos también se les alimenta con trigo cultivado en casa, pero Andrew no les administra ninguna proteína comprada ya que hay suficiente en el ensilaje de pasto. “Una de nuestras prioridades al momento de hacer ensilaje, en especial el entero y de maíz, es lograr una buena estabilidad aeróbica”, prosigue. “Extraemos una vez al día, por lo que necesitamos que el forraje se mantenga fresco para garantizar que haya un alto consumo”. “También necesitamos que los silos de trinchera se mantengan frescos en el verano, cuando se usan menos ya que el ganado sale a pastorear, lo cual significa que el contenido de dichos silos se consume más lentamente. Un frente expuesto al calor por mucho tiempo puede provocar que aumenten los problemas con el calentamiento, lo que reduce el consumo y el valor alimenticio ya que el calor solo es energía quemada”. Para ayudar a minimizar el desperdicio y la descomposición aeróbica, Andrew trabajó junto con Steve Symons de Lallemand Animal Nutrition y en 2019 utilizó inoculantes MAGNIVA en el ensilaje de grano entero y de maíz. “Hay dos objetivos clave cuando se ensila, sin importar de qué cultivo sea”, comenta el Sr. Symons. “El primero es conseguir una rápida fermentación inicial y caída del pH, mientras que el segundo es mantener estable el cultivo una vez abierto”. “Los inoculantes de forraje de cultivo y condiciones específicas de Magniva Platinum, que sustituyen a la gama de Biotal, combinan la cepa comprobada L. buchneri 40788 con la bacteria patentada totalmente nueva L. hilgardii I-4785.  Proporcionan una rápida fermentación inicial y luego producen con rapidez una serie de compuestos antifúngicos que eliminan a las levaduras y hongos responsables del calentamiento, lo cual de inmediato mejora la estabilidad aeróbica, por lo que es posible abrir antes el silo de trinchera. También mejoran la estabilidad aeróbica a largo plazo y protegen el ensilaje mientras el silo de trinchera está abierto. “En pruebas se ensiló el ensilado entero sin inoculantes o con MAGNIVA Platinum Wholecrop. Durante todo el período el inoculante MAGNIVA mantuvo el ensilaje mucho más fresco, lo que significa que habrá más energía para alimentar”. “Con los márgenes constantemente presionados, para los productores de ganado de carne es fundamental enfocarse en maximizar el uso de un forraje de alta calidad”, concluye.
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Jack Daniel

Productor de ganado lechero

«Nuestro enfoque es desarrollar un ensilaje de la mejor calidad posible como base de la ración. Además, queremos asegurarnos de que obtenemos la mayor cantidad posible de alimento a partir de la materia prima que ingresa al silo de trinchera. MAGNIVA mantiene el silo bien fresco para garantizar que llegue más energía a las vacas

Nombre: Familia Daniel, Lower Rillaton Farm

Lugar: Callington en Cornwall, Reino Unido

Tamaño: 160 vacas lecheras

Inoculante: MAGNIVA Platinum

Los inoculantes ayudan a aumentar la eficiencia del forraje

Cuando el sistema está preparado para convertir el alimento producido internamente en leche, la eficiencia del forraje es un objetivo fundamental del negocio. Para la familia Daniel de Lower Rillaton Farm, cerca de Callington, en Cornwall, garantizar la fermentación eficaz y la buena estabilidad es la base para la producción de ensilaje. Jack Daniel maneja una granja de 141 hectáreas junto con su padre, Chris, y sus hijos Matthew y Alex. La granja tiene 160 vacas en parto todo el año que en promedio producen 8,000 litros con 4.68% de grasa y 3.69% de proteína, y lo que cultivan se destina a alimentar el ganado de la granja. Las vacas se estabulan por la noche durante todo el año y pastorean en el día durante el verano. Además de 93 hectáreas de una mezcla entre pastura permanente y pasto resembrado, cuentan con 12 hectáreas de maíz, 12 de trigo y 24 de cebada, que usan para alimentar junto a un concentrado de 25% de proteína doblemente mineralizada. Las dietas las desarrollan junto con Matt Dymond, de Harpers Feeds y actualmente las vacas tienen una dieta de 25 kg de ensilaje de pasto, 10 kg de ensilado de maíz, 2.5 kg de trigo tratado, 2 kg de una mezcla de soja y nabo, paja, minerales y 5 kg de remolacha forrajera comprada. Esta ración total mezclada proporciona M+16 litros con una mezcla de cebada/proteína para que rinda para toda la sala.

El desperdicio hace que los costos aumenten

“Nuestro objetivo es desarrollar un ensilado de la mejor calidad posible como base de la ración”, explica Jack. “Además, queremos asegurarnos de que obtenemos la mayor cantidad posible de alimento a partir de la materia prima que ingresa al silo de trinchera. El desperdicio no es más que una pérdida para el negocio, que aumenta los costos”. A mediados de mayo se tomaron alrededor de 56 hectáreas de primer corte, ya que prefieren un poco más la fibra de ése primer corte El segundo corte de 44.5 hectáreas se hizo a finales de junio y el tercer y cuarto cortes se enfardaron. La familia cortó y rastrilló el pasto, antes de que un contratista lo picara y ensilara. Además de compactar con el rastrillo raso, Chris Daniel rueda el silo de trinchera ya que valora mucho una buena compactación. El primer corte resultó con 27% de MS y 11.8 MJ EM/kg de MS, mientras que el segundo corte tuvo 32% de MS y 11.1 MJ EM/kg de MS. “Al alimentar con pasto durante todo el año buscamos una fermentación rápida y un producto estable, ya que en el verano tardamos una semana en extraer el frente y los silos de trinchera están al exterior, expuestos a los elementos naturales”. Este año cambiarán a la nueva gama de inoculantes MAGNIVA para pasto. . Durante muchos años el maíz ha sido una parte esencial del sistema y a mediados de abril se perforó bajo cobertura plástica. A principios de octubre se cosechaba y trataba con el nuevo inoculante MAGNIVA Platinum.

Menos calentamiento

MAGNIVA Platinum contiene una combinación única de bacterias L. buchneri y L. hilgardii que produce rápidamente una serie de compuestos antifúngicos que reducen de manera importante las levaduras y hongos que ocasionan el calentamiento y mejoran de inmediato la estabilidad aeróbica, lo que significa que se pueden abrir antes los silos de trinchera de forma segura. También mejoran la estabilidad aeróbica a largo plazo y protegen el ensilaje mientras el silo de trinchera está abierto. Al reducir de manera importante la población tanto de levaduras como de hongos, los compuestos antifúngicos producidos por los inoculantes MAGNIVA reducen la principal causa del calentamiento del silo de trinchera y la pérdida de energía, así como la de una menor palatabilidad del ensilaje. “La estabilidad es muy importante para nosotros”, prosigue Jack. “Nos lleva de 4 a 5 días trabajar en todo el frente y no queremos que el ensilaje se caliente ya que es puro desperdicio energético e incrementa nuestros costos. Este año estuvimos preocupados, ya que tuvimos un septiembre húmedo y hubo señales de Fusarium, lo cual podría ocasionar el calentamiento del silo de trinchera”. Recientemente, Steve Symons de Lallemand Animal Nutrition hizo unas fotografías infrarrojas del silo que no muestran signos de calentamiento en la superficie. “MAGNIVA mantiene el silo muy fresco, lo que garantiza que más energía llegue a las vacas. Las lecturas de temperatura que tomamos muestran que la temperatura 20 centímetros detrás del frente también fue consistente, una evidencia firme de una excelente estabilidad aeróbica”.
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Joe Carter

Productor de ganado lechero

«Considero que uno obtiene de las vacas lo que uno les da y casi siempre el desempeño se relaciona con la calidad del forraje.«

Nombre: Joe Carter

Lugar:  Chippenham, Wiltshire, Reino Unido

Tamaño: 300 vacas Holstein

Inoculante: MAGNIVA Platinum

Joe Carter ha utilizado el sistema de corte de ensilaje Opticut en combinación con los inoculantes de forraje MAGNIVA para ayudar a mejorar la calidad del forraje. Después de cambiar a cortes de ensilaje más frecuentes, el productor lechero Joe Carter mejoró la calidad del forraje lo cual le ayudó a reducir los costos de alimento comprado. Desde que cambió hace tres años al sistema de ensilaje Opticut, el cual está adaptado a cada granja y regido por pruebas de corte previo del pasto, la energía metabolizable (EM) promedio del ensilado de pasto aumentó de 10.5 a 11.5 MJ/kg de MS con mucha mayor consistencia en todos los cortes año tras año. Promedios actuales: • 10,939 litros por lactación, de los cuales 2,877 litros provienen del forraje; el objetivo de este año es aumentar en 1,000 litros más de leche por el forraje • El intervalo entre partos es de 384 días • El hato tiene una tasa de preñez del 24.3% • El rendimiento medio diario de por vida es de 20.4 litros, lo que lo coloca en el 5% de los mejores productores británicos. Las prioridades son la salud, la fertilidad y el bienestar de la vaca, lo cual se logra mediante genética, un alimento de alta calidad y el confort de la vaca, con el objetivo de obtener una alta producción de leche. • El promedio de ordeño de las vacas es de 35 litros diarios, con dos ordeños al día con una tasa de grasa ligeramente superior al 4% y una tasa de proteína del 3.25%. “Considero que uno obtiene de las vacas lo que uno les da y casi siempre el desempeño se relaciona con la calidad del forraje” comenta Carter.

Cómo reducir la compra de alimento

“Desde que implementamos el enfoque Opticut, se redujo en 0.5 kg en promedio la compra de alimento, de cerca de 11 kg a 10.5 kg/vaca/día”, explica Carter. “Alimentamos con una sola ración total mezclada (RTM) a las vacas en lactación para hacerlo lo más sencillo posible y evitar algún problema potencial por los cambios en la dieta. Nos dimos cuenta de que esto reduce nuestra producción general a partir del forraje, por lo que, para lograr nuestro objetivo de aumentar la producción a partir del forraje, teníamos que hacer un ensilaje de mayor calidad, digestible y palatable que nos permitiera estimular a las vacas, en especial a aquellas que están al inicio de la lactación y así disminuir nuestra dependencia de la compra de alimento”.

Política de manejo de los cultivos

Se utiliza toda la tierra para cultivar pasto y maíz y manejan un plan de cultivo de cinco años, tres años de prados y dos de maíz. Es decir, cada año se siembran 20 hectáreas de prados a medio plazo. “Este sistema nos ayuda a incrementar la calidad del pasto y garantizar épocas de floración constantes”, explica Carter. “Empezamos a cambiar nuestro sistema de cosecha y ensilaje hace casi 11 años, cuando comenzamos a trabajar con nuestro nutricionista, Roy Eastlake. Nuestro objetivo a largo plazo ha sido mejorar los márgenes económicos al producir un forraje con más energía para poder reducir el costo del alimento comprado”.

Fechas de corte y pruebas previas al corte del pasto

Hace cinco años los Carter dejaron de sacar a pastorear a sus vacas, lo que les permitió cambiar de los sistemas de ensilaje tradicionales de tres cortes a cortes anticipados y más frecuentes. Para hacerlo posible, iniciaron pruebas previas al corte del pasto. El primer año fue una revelación ya que observaron cómo la EM bajó con cada prueba. “Nos dimos cuenta de que debíamos haber cortado dos o tres semanas antes y eso nos dio la seguridad para confiar en los datos de las muestras en un futuro”, comenta Carter. Hace tres años cambiaron totalmente al sistema Opticut, con lo que basan todas sus decisiones de sincronización en los resultados de las muestras de pasto. Su objetivo es hacer el primer corte lo antes posible y después cada cuatro o cinco semanas después, hasta un total de cinco o seis cortes. Durante toda la temporada se realizan pruebas previas al corte, de las que Roy se asegura que se hagan con regularidad. “Para todo el que quiera intentar este tipo de sistema, les recomendaría empezar con pruebas regulares previas al corte del pasto y dejarse convencer por los datos”, añade Carter.

Reuniones de planificación del equipo de ensilaje

“El clima también es un factor importante, por lo que no siempre logramos el período óptimo de corte”, dice Carter. “En enero o febrero nos reunimos con el agrónomo, el contratista de ensilaje y el nutriólogo para analizar el año anterior y hacer planes para lograr nuestro objetivo”. El agrónomo prepara el plan de fertilizantes y el contratista lo aplica en cuanto está lo suficientemente seco, con llantas de flotación que les permiten pasar antes. Después de cada corte, se utiliza también estiércol líquido y aguas sucias junto con el fertilizante en sacos. “Como el número de vacas ha crecido y aumentamos la cantidad de forraje que damos a cada vaca, esto significa que necesitamos más forraje. Así que, en un futuro, pensamos sembrar más pasto y subcontratar el cultivo de maíz fuera de la granja, esperamos que sea con un agricultor local. “Esto nos permitirá sembrar y tener el control de todas nuestras necesidades de forraje y crear una reserva para cubrir nuestras necesidades en los años de rendimientos más bajos”, comentó.

Uso de inoculantes de forraje Magniva

Se utiliza un inoculante, ya sea Magniva Platinum Grass Dry o Magniva Classic, para ayudar a conservar y retener el valor nutritivo, en función de los niveles de materia seca al recolectar el pasto.

Manejo del silo de trinchera para optimizar la calidad del forraje

Para cubrirlo, utilizan una película de barrera de oxígeno junto con hojas laterales extralargas que se unen en el centro sobre la barrera de oxígeno. Esto sella totalmente el silo por los lados y en la parte superior se utilizan redes con peso. Como resultado de esta atención hasta al último detalle, aumenta la calidad y palatabilidad del ensilaje, por lo que hay mucho menos desperdicio y rechazo en la extracción. “El ensilaje se mantiene mejor”, comenta Carter. “Sobrealimentamos a las vacas lecheras en alrededor del 5% y después limpiamos lo que no se comen, para alimentar a las vaquillonas. A estas alturas, ha estado fuera durante tres días y sigue siendo palatable. El proceso de ensilado y el inoculante específico son fundamentales para garantizar un ensilaje estable en la extracción”. No obstante, como consecuencia de producir un forraje de alta calidad para las vacas lecheras, también necesitan comprar paja picada para brindar algo de fibra efectiva y disminuir la energía del forraje para alimentar vacas secas y a las vaquillonas de reemplazo. “Como la paja ahora es muy cara y es difícil almacenar paja picada en la granja, estamos pensando en producir un ensilado de pasto palatable pero con menor energía. “Esperamos conseguirlo dejando madurar más todo o parte de uno de los cortes y después cosecharlo como sustituto de la paja. Se podrían entonces tomar, ya sea como rollos grandes, almacenados en un silo separado o incluso en una parte al final de uno de los silos de trinchera principales”.
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Joseph Andrews

Productor de ganado lechero

«Ahora contamos con un sistema que funciona para vacas secas, lo que significa que las vacas paren bien. Tenemos como objetivo que las vaquillonas paran al comienzo del bloque, lo cual nos ayudará a gestionar bien los tiempos

Nombre: Joseph Andrew, granja en Silkland

Lugar: Buckland Brewer, Reino Unido

Tamaño: 350 vacas Holstein

Inoculante: MAGNIVA Platinum

Hace cuatro años, un negocio de Devon tomó la decisión de cambiar al parto en otoño y sigue refinando dicho sistema haciendo hincapié en la calidad del forraje.

Aprender a vivir con partos en otoño

Joseph Andrew produce en Silkland Farm, Buckland Brewer junto a su padre Steve y su hermano Jack. Cultivan un total de 220 hectáreas, de las cuales casi todo es pasto, aunque también siembran 40 hectáreas de maíz y 12 de cebada de primavera para ensilaje entero. La granja cuenta con un hato de 350 vacas Holstein que hasta hace cuatro años parían durante todo el año, pero ahora lo hacen en el otoño, empezando a principios de agosto hasta finales de diciembre. “Nos encontramos en una zona de buen crecimiento de pasto y nos queremos enfocar en maximizar la contribución del forraje para ayudar a reducir el alimento comprado que usamos”, explica Joseph. “Creímos que el parto en otoño sería la mejor manera de conseguirlo y estamos satisfechos con el cambio, aunque es un aprendizaje constante. “En especial, al principio creímos que las vacas pastarían más y que de esta manera veríamos el mayor beneficio. Pero este año abandonamos esta idea”. El hato promedia 9,000 litros con un 4.3% de grasa y un 3.4% de proteína. La calidad de la leche es importante, ya que se vende a Saputo Dairy UK para un contrato de producción de queso. Crían todas sus vaquillonas para que paran al comienzo del bloque. Las vaquillonas se sirven a los 12 meses cuando tienen la estatura suficiente. Construyeron un nuevo establo para ayudar a mejorar la salud y las tasas de crecimiento, y pretenden tener 100 vaquillonas disponibles para incluirlas en el hato. En el último diagnóstico de gestación, el veterinario revisó a 80 vaquillonas de las cuales 78 estaban preñadas. Antes de ponerlas en engorde todas las vacas y vaquillonas recibirán servicio dos veces con semen sexado. Las vacas son alojadas en cuanto un grupo de 50 vacas ha parido, lo que justifica la apertura del alojamiento y constituye un grupo suficientemente grande para alimentarlo. Como en agosto parirán 100 vacas y vaquillonas, las vacas frescas se guardan en efecto desde mediados de agosto. Todas las vacas se alojan en un grupo y se alimentan con una sola ración total mezclada compuesta de ensilado de maíz, ensilado de pasto, cereales de planta entera y una mezcla de nabo y soja suministrada por Harpers Feeds. La ración total mezclada se formula para M+20 litros con el objetivo de proporcionarles una dieta consistente durante el invierno, que solo se ajusta al cambiar los silos de trinchera. Se les administra una ración con un 18% de Harpers para que rinda en todo el comedero individual de sala. En el pico, las vacas promediaban 34 litros al día y ahora producen 33 litros, con un promedio de 180 días en lactación. La clave del sistema es la consistencia en el suministro y la calidad del forraje. Los Andrew requieren el suficiente maíz para alimentar justo hasta la producción y para tener como alimento tampón. Cerrarán el silo de trinchera conforme se secan las vacas para garantizar que haya ensilaje para alimentar a las alojadas en agosto y antes de que se coseche el actual cultivo anual. El impulso de la calidad del forraje se extiende también al ensilado de pasto. “En años anteriores hemos sacado a las vacas lo antes posible, pero esto reducía la cantidad del primer corte que podíamos hacer. Por lo tanto, este año se alojarán hasta después del primer corte, lo cual nos permite hacer 90 hectáreas del primer corte”, explica Joseph. “Para hacer el mejor uso del forraje, necesitamos la mayor calidad del primer corte y de los cortes posteriores para ordeñar a las vacas y mantenerlas en desempeño. Las vacas se ordeñan bien con la dieta de invierno y no hay motivos para que esto no continúe, por lo que nos alegra tenerlas dentro para dejar más pasto para el primer corte. Si tenemos más del primer corte, podemos obtener un mejor rendimiento en los primeros 150 días de lactación en el próximo invierno”. “Como la mayor parte del pasto es prado joven en una rotación de cinco años, hacer más primeros cortes significa tener un alimento más alto en proteína, lo que debe ayudar a mantener bajo el costo del alimento”. El objetivo será realizar definitivamente cuatro cortes o tal vez cinco, si el primer corte se concreta a tiempo. Se tomarán unas 60 hectáreas para el segundo corte y los posteriores. El maíz se cultiva en un lote de 40 hectáreas lejos de la granja, por lo que crece constantemente. El campo recibe estiércol líquido y la pollinaza de una unidad de 28,000 pollos de engorde. Cultivan una variedad de maíz precoz, ya que quieren cosecharlo lo antes posible para que esté en el silo de trinchera y listo para alimentar. Principalmente cultivan la variedad LG Ambition, dado que crece constantemente bien, aunque también han usado la LG Pinnacle. Quieren producir de 1,800 a 2,000 toneladas anuales. Además, van a comprar 500 toneladas de una granja vecina. Este año, Joseph plantea intercalar el maíz para ayudar a prevenir la erosión del suelo, ya que el rastrojo se deja durante el invierno. Si las condiciones lo permiten, puede tomarse como un primer corte anticipado o simplemente ararlo. Cultivan cebada de primavera para planta entera. En total, cultivarán 24 hectáreas, de las cuales la mitad crece en una granja local. Prefieren la cebada de primavera porque es más fácil y económica de cultivar que los cultivos de invierno. Además, al estar en el terreno por menos tiempo se cosecha más verde y con menos lignina. Esperan cosechar con un 40% de MS. Aunque el almidón será entre el 26% y el 28%, en comparación con el trigo de invierno con más de 30% de almidón, creen que los otros beneficios compensan el almidón más bajo, en especial porque pueden suministrar suficiente maíz como alimento. La planta entera desempeña un papel clave en la alimentación de las vacas secas. Las vacas preparto se alojan un mes antes del parto y se les administra una dieta a base de planta entera. “Solíamos darles una dieta DCAB (balance catiónico-aniónico de la dieta) a base de paja, pero pensamos que si era posible darles paja, podíamos usar planta entera. Ahora las alimentamos con 80% de planta entera y 20% de ración total mezclada o alimento tampón para vacas lecheras. Además, damos pellets para vacas secas y hemos tenido muy pocos problemas de parto”. Los Andrew prestan especial atención al ensilaje de los cultivos, ya que no cuentan con una serie de silos, sino que dependen de algunos silos de trinchera con paredes de tierra con otros cortes hechos en una plataforma de concreto. “Al enfocarnos en producir altos rendimientos y cortar cultivos en la etapa óptima, no podemos permitirnos desperdiciar ensilaje”, destaca Joseph. “Nuestro sistema está preparado para utilizar el mayor forraje posible, por lo que ponemos especial atención en el ensilado para reducir el riesgo de desperdicio”. Joseph es el responsable de la construcción de todos los silos de trinchera, uso de los rastrillos rasos y roladoras para lograr un alto estándar de consolidación. Todos los silos de trinchera se sellan con una barrera de oxígeno, una hoja de plástico negro, dos hojas tejidas pesadas y cuantas llantas se pueda. Todos los cultivos se tratan con los inoculantes heterofermentativos de Lallemand Animal Nutrition, ya que la estabilidad aeróbica es fundamental. Ya habían probado los inoculantes homofermentativos, pero se decepcionaron con los resultados, por lo que ahora usan productos heterofermentativos. “A menudo hemos tenido que abrir antes de lo que quisiéramos los silos de trinchera de planta entera y maíz, por lo que queremos que estén lo más estables posible para reducir el deterioro y calentamiento”, continúa Joseph. “Por lo tanto, lo que no queremos es que el frente del silo se eche a perder mientras extraemos, aunque puede ser un desafío práctico. Por ejemplo, nuestro frente actual de maíz tiene más de 6 m de alto y nos toma 10 días usarlo, por lo que el calentamiento es un gran problema”. Anteriormente ya habían utilizado Biotal Wholecrop Gold y Biotal Maizecool de Lallemand Animal Nutrition para aumentar la estabilidad, pero este año cambiaron a Magniva Platinum Wholecrop y Magniva Platinum Maize. Steve Symons, de Lallemand Animal Nutrition, nos explica que el modo de acción de las bacterias heterofermentativas ayuda en especial a mejorar la estabilidad aeróbica. “Para mejorar la estabilidad aeróbica y reducir el calentamiento es necesario restringir la acción de las levaduras y los mohos presentes en todos los ensilajes. Los inoculantes homofermentativos no tienen un efecto positivo contra levaduras y hongos. Debido a que producen ácido láctico, fuente alimenticia de levaduras y hongos, pueden aumentar la población. Las cepas heterofermentativas mejorarán la estabilidad al eliminar las levaduras y hongos, asegurando, además, una fermentación inicial eficaz”. Durante mucho tiempo, la “L. buchneri NCIMB 40788 ha sido el patrón oro en estabilidad aeróbica, pero junto a L. hilgardii CNCM I-4785 en los inoculantes Magniva Platinum, ambas funcionan en sinergia. Durante la fermentación, producen rápidamente una serie de compuestos antifúngicos que reducen de manera importante las levaduras y los mohos que provocan el calentamiento y mejoran de inmediato la estabilidad aeróbica, lo que significa que es posible abrir los silos de trinchera mucho antes y de forma segura. “En las pruebas, pudo abrirse tanto el ensilado de maíz como el entero y permanecieron aeróbicamente estables solo 15 días después de cosechar, lo cual incrementó la flexibilidad de alimentación. También mejoran la estabilidad aeróbica a largo plazo y protegen el ensilaje mientras el silo de trinchera está abierto”. A pesar de tener que abrir el ensilado entero poco tiempo después de la cosecha y de trabajar con una superficie de maíz grande, Joseph prácticamente no ha tenido desperdicio, lo que le permitió maximizar el ensilaje. Este año también cambiaremos a los inoculantes Magniva Platinum en todos los cortes de pasturas. Joseph Andrew reconoce que siguen aprendiendo cómo obtener los mejores resultados de un hato que pare en otoño, pero confía en que van por buen camino. “Ahora contamos con un sistema que funciona para vacas secas, lo que significa que las vacas paren bien. Tenemos como objetivo que las vaquillonas paran al comienzo del bloque lo cual nos ayudará a gestionar bien los tiempos”. “Hemos refinado nuestra producción de forraje para asegurar que durante el invierno las vacas continúen con una dieta consistente y aprendimos que una producción anticipada no necesariamente es un requisito previo del parto en otoño. Para maximizar la producción de forraje se necesita calidad todo el año y maximizar la cantidad disponible para alimentar. Al mismo tiempo, utilizar el inoculante adecuado significa que si es necesario, podemos abrir antes los silos de trinchera”. “Seguiremos afinando el sistema para reducir el costo de producción e impulsar el uso de un forraje de calidad”, concluye.
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